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Bueno, quizás exagero un poco, matar no mata, pero puede salir muy muy cara...
Intentar falsificar un ticket de la hora con un escáner, photoshop y algo de paciencia es una oda a la picaresca. El problema radica en no tener en cuenta a nuestra querida amiga, "La tipografía". Cambiar los días y horas e imprimir es lo fácil. Molestarse en buscar la misma tipografía parecía ya demasiado...¿quién se fijaría? Pues un empleado de la ORA con lupas en los ojos y un alto control tipográfico. La broma, bueno, el fraude, costó seis meses de prisión y 740 euros.